4 reglas para aprovechar al máximo la experiencia psicodélica

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4 reglas para aprovechar al máximo la experiencia psicodélica

Las experiencias psicodélicas pueden purificar el alma y llevarte a sitios en los que tu mente nunca ha estado. A veces, es difícil mantener el contacto con la realidad. Aquí tienes cuatro formas de aferrarte a ella durante tu próximo viaje.

Para los que no estén familizarizados con la experiencia psicodélica, ésta puede ser emocionante e inquietante a la vez. Los viajes con drogas psicodélicas, como el LSD o la psilocibina, derriban barreras en la mente. Acaban con ideas preconcebidas, pero también pueden destruir el vínculo con la realidad 'normal'. La experiencia psicodélica no sólo induce alucinaciones fantásticas, también puede destapar un yo más básico y primigenio. Un yo que no se ve afectado por los confines de nuestra mente consciente ni los conceptos artificiales de nuestra sociedad. Dejarse llevar por la experiencia psicodélica puede alterar la percepción del espacio y del tiempo. Para algunos, es lo que desean y esperan, pero otros pueden verse afectados por la deconstrucción de la realidad que los asusta y hace que la experiencia sea de todo menos amena.

Distinguir entre los que es real y lo que no, puede ser un gran reto cuando se está inmerso en una experiencia psicodélica. Los que han dejado que su mente vague por el lado psicodélico, saben que no hay interruptor. Entender los ciclos del viaje a la vez que se aplican unas prácticas acciones garantiza que la experiencia sea tan agradable como esclarecedora. La idea del "set and setting" (predisposición y marco) fue introducida en 1964 por el pionero de la psicodelia Timothy Leary. El "setting" es algo bastante obvio: llevar a cabo el viaje en un lugar en el que te sientas cómodo. El "set", por el contrario, puede ser un poco más difícil de conseguir, ya que se refiere más al estado de la mente que a otra cosa. Describe la actitud con la que se afronta la experiencia. Para tener la actitud adecuada, hay unas cuantas reglas a las que te puedes atener con el fin de seguir conectado con la realidad.

INTENCIÓN

Antes de tomar las setas o el ácido, hay que estar preparado para lo que se avecina. Puedes hacerlo un viernes por la noche y ver una película de terror con tus amigos, pero que no vas a conseguir mucho más que un poco de sangre y gore extra. Los psicodélicos son la clave para desbloquear la mente, y la toma de estas sustancias acarrean una gran responsabilidad. Saber lo que se busca antes de comenzar con la experiencia es esencial para regresar del viaje con respuestas. La experiencia psicodélica desencadena la capacidad de maravillarse y hace que nos cuestionemos a nosotros mismos a un nivel básico. ¿Por qué soy quién soy? ¿Por qué actúo así? ¿Cómo puedo ser mejor persona? Preguntas fundamentales que la experiencia psicodélica puede ayudarnos a responder. Saber lo que quieres entender o cambiar de ti mismo es esencial para tener un buen viaje.

CURIOSIDAD

La experiencia psicodélica te devolverá a un estado de mayor infantilidad, lleno de curiosidad y asombro. Las cosas más básicas y simples de la vida, que a menudo damos por sentadas, se convierten en milagros de la naturaleza. Al expandirse, la mente regresa a un estado más simple. Nos deshacemos de las pretensiones de nuestra existencia, nos despojamos del ego, y a menudo podemos ponernos en el lugar de otros de formas antes inimaginables. Esta curiosidad es lo que estimula el espíritu humano. Cuando se experimenta el estado psicodélico, esta curiosidad aumenta y a menudo nos conduce a un yo más humilde. La comprensión de que somos un pequeño engranaje en una gran máquina nos inspira un verdadero fervor por la vida y los entresijos que la conforman. Nuestra naturaleza curiosa nos define como personas, lo que es mucho más evidente cuando nos miramos en el espejo de los psicodélicos.

ENTREGA

Uno de los conceptos más difíciles de entender cuando se está en medio de un mal viaje, es que es inútil resistirse. El cóctel químico que corre por tus venas persistirá todo lo que pueda. Puede ser un viaje accidentado, pero el secreto para superar una mala experiencia psicodélica es darse cuenta de que te lo estás haciendo a ti mismo. Los psicodélicos sobreaceleran el cerebro, que comienza a comunicarse consigo mismo como nunca lo había hecho antes de tomar una droga psicodélica. Se desencadena un proceso de pensamiento a un ritmo que, si no se tiene experiencia, puede ser abrumador. Si hablas con gente que han tenido malas experiencias, verás que existen algunos aspectos comunes, de los cuales el más destacado es que la acción se repite una y otra vez en sus mentes. Esto ocurre porque nuestros pensamientos sólo son producto de la causalidad, y se mueven en patrones circulares. Cuanto más luches contra tus pensamientos, peor será la experiencia. Es como una trampa china para dedos; el truco es dejarse llevar por la corriente. Sólo cuando te entregues al poder de tus pensamientos podrás empezar a cosechar la sabiduría que todos llevamos dentro.

ANCLAJE

Otra de las técnicas que te permite seguir amarrado a la realidad se llama anclaje. Los psicodélicos actúan como disociadores, lo que significa que podrías olvidar que tienes un cuerpo mientras flotas entre las estrellas. El anclaje consiste en centrar la mente sobre el cuerpo físico y su conexión con el mundo que te rodea. Siente cómo tus pies tocan el suelo. Siente los músculos de las piernas cuando estás de pie. Levanta los brazos y siente la conexión que tienes contigo mismo y con el espacio que ocupas. Sal afuera y toca la tierra. Siente las texturas del planeta que habitas. Siente el lugar que ocupas en el mundo y en tu propia piel. Túmbate en el suelo y contempla el cosmos. Tu cuerpo y mente son inseparables. El anclaje ayuda a que la mente se aferre a la realidad en un momento en el que esta realidad nos parece un concepto extraño.